sábado, 18 de marzo de 2017

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Facebook: Por una infancia sin dolor 
Facebook personal: Mica Rodríguez
E-mail: PorUnaInfanciaSinDolor@gmail.com
La pequeña nunca va a entender
por qué le pusieron fin a su inocencia,
acabando con su historia de princesas,
y terminando con esa novela,
que apenas cuatro capítulos tuvo,
pasó a ser solo un relato duro,
un hecho lamentable,
el peor crimen que puede cometer un humano.
Las garras de ese monstruo le arañan la piel,
no entendía cómo aquello podía suceder,
la persona que la debía proteger,
era quien más dañaba su ser.

Y ahora, años después,
comprando la justicia,
alimentando a los corruptos...


lunes, 18 de julio de 2016

Quién lo entendería...

Él se fue pero el daño permanece, nadie lo entiende pero el dolor a veces se hace presente, y no son los recuerdos quienes me castigan, como tampoco es mi mente quien me lastima.
Llevo años, no sé exactamente cuántos aguantando, pocas personas lo saben, fue Internet mi único confidente...
Estuve completamente sola y ahora también, aunque no me quejo, soy yo quien decide callar, miles de sentimientos se mezclan en mí con solo intentar hablar. 
"Sería una prueba más" me digo para mí misma animándome a no seguir presa del silencio pero no pasan ni unos segundos y me contradigo diciendo "pueden decir que no fue él" y nuevamente vuelvo a callar... No sé qué leer, no sé qué investigar, solo quiero saber si valdría la pena hablar.
Tiraba indirectas y ella no entendía por qué me "interesaba" tanto el tema, y yo solo quería llorar...
Di el primer paso, denuncié el abuso, pero lo demás... no tengo el suficiente valor para contarlo todavía...


viernes, 24 de junio de 2016

Un día cualquiera...

Es una mañana cualquiera,
y aún recuerdo esos momentos,
en que mi voz era silenciada,
mi palabra no valía nada...

Es una tarde cualquiera,
sin embargo más parezco recordarlo,
cuando veo a todos reír,
algún día quisiera estar así...

Es una noche cualquiera y
todavía puedo sentir sus manos,
me acarician el cuerpo
y me lastiman el alma.

Es una madrugada cualquiera,
en donde desperté con pesadillas,
quisiera acelerar el tiempo,
pienso con lágrimas en mis mejillas.

viernes, 13 de mayo de 2016

Los niños no mienten

Y quién podría mentir con la realidad,
con un problema que es universal,
que viene desde la antigüedad 
perjudicando así a toda la sociedad.

Los niños vistos como un objeto sexual,
afectando así su integridad física
y sobre todo su salud emocional,
perdiendo su inocencia a temprana edad.

Ningún niño podría inventar
que un ser cercano a su entorno
familiar o social ha intentado lastimar
su frágil cuerpo con perversión y maldad.

Los niños carecen de crueldad,
no tienen suficiente madurez mental
para poder imaginar y crear
un acto de abuso sexual. 

Cuando ellos deciden hablar,
es porque dicen la verdad,
y este acto tan abominable 
jamás debe quedar en la impunidad.


viernes, 6 de mayo de 2016

La bestia

El terror invade la mente de la pequeña cuando escucha los pasos de su padre acercándose a su habitación.
La puerta se abre, todo está oscuro pero no lo suficiente, la luz de la luna refleja su silueta. Todo parece más grande y tenebroso cuando la inocencia se mantiene con vida.
Las sábanas no la protegen de los monstruos reales, gritar de nada le serviría, parece estar dormida y su indefenso cuerpo, desearía estar sin vida.

El corazón comienza a palpitar más rápido por el temor, es como ver una película de terror en la que la protagonista es ella, sin salida y sin final, como un video en reproducción, cada día vuelve a pasar...

Y a veces lo intenta, pero él tiene más fuerza; qué podría hacer la pequeña para defenderse de semejante bestia.

Pero el tiempo pasa, los años avanzan... la niña crece y el miedo se desvanece...
El monstruo ya no puede silenciar su voz, nadie puede callar su verdad...

viernes, 29 de abril de 2016

Cuando cae la oscuridad

El sol se esconde, el monstruo regresa de un largo día de trabajo. Sofocado, cansado, necesita de unos besos para estar más relajado.
Pero no va con mamá. Sigue de largo y entra a mi habitación.
Mi voz se apaga y mi cuerpo no tiene fuerza. Esto ya había pasado antes, sé lo que debo hacer.
Lo veo arriba mío y me besa en los labios, volteo mi rostro por impulso y más parece gustarle el ver que no soporto lo que me hace.

Miro sus anteojos, miro su cinturón y cierro los ojos, me concentro en los objetos así no siento tanto dolor, objetos que años después siguen anegando mi rostro de lágrimas porque vuelvo a experimentar todo una vez más
No sé cuánto dura, no sé qué hora es, lo único que sé es que no es la primera vez y tampoco será la última, no tengo que decir nada, eso ya lo sé.
Él se pone la ropa que tiró al suelo y me cambia a mí también, me mira y me pregunta como si nada hubiese pasado: "¿vos todo bien?"